El proyecto
surge por la necesidad de que las habilidades puedan ser
evaluadas, sujetas a formación y capaces de ser probadas.
Las habilidades que se analizan son aquellas que la gente
joven ha adquirido de un modo informal, a través del
voluntariado.
Esta necesidad detectada por los participantes en el
proyecto, es el principal objetivo que no puede ser eludido,
a fin de facilitar a los jóvenes la incorporación al mundo
laboral. Además esto les proporciona una mejor comprensión
de la experiencia obtenida durante el voluntariado.
El proyecto, partiendo de las experiencias realizadas en los
distintos países de los participantes, quiere contribuir a
proporcionar a los voluntarios una experiencia formativa,
basada en el aprendizaje no formal, con el objeto de mejorar
la empleabilidad y la inclusión laboral, también a través de
sistemas de formación, monitorización y evaluación.
La propuesta, orientada principalmente a las mujeres, tiene la tarea de suprimir la
discriminación por razones de género en el mundo laboral,
social, etc.
El sector del servicio civil – voluntariado - se contrasta
con la experiencia del aprendizaje no formal que,
actualmente, no está ni suficientemente realzada, ni es
complementaria del aprendizaje formal, ni tampoco permite
acometer la monitorización o evaluación para mejorar la
calidad del aprendizaje.